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Frère Paul

La primera vez que una comunidad sufí de los alrededores pidió reunirse con nosotros, era la Navidad de 1979, su portavoz tuvo mucho cuidado en decir que querían encontrarnos para compartir la oración. “Debemos dejar que Dios invente algo nuevo entre nosotros. Esto solo puede hacerse en oración”. Esta experiencia me ayuda a no prefijar al musulmán en la idea que me he hecho. (1993)

Orantes entre otros orantes, así es como nuestra pequeña comunidad monástica, «náufraga» cisterciense en un océano de Islam, llegaba a definirse en la Argelia independiente de 1975, incluso cuando teníamos, al parecer, ocho días para abandonar el lugar… donde siempre hemos estado. (1989)

“Sólo la caridad puede revelarnos la perspectiva correcta de las cosas y de los acontecimientos... de todos estos pequeños "signos de los tiempos" cuya vocación única es susurrar a Dios” (Junio de 1974, “La esperanza invencible”)

“Ir hacia el otro e ir hacia Dios es todo uno, y no puedo prescindir de eso, se necesita la misma gratuidad” (Septiembre 1989, "Sept vies pour Dieu et l'Algérie", p.34)

“En nuestra vida siempre hay un niño que dar a luz, el hijo de Dios que somos” (8 de marzo de 1996 - "Sept vies pour Dieu et l'Algérie" p.206)

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C'est dans l'insignifiance de sa vie que le moine se veut et qu'il se sait "SIGNE". ( juin 1974, "l'Invincible Espérance" p.24)

Je sais n’avoir que ce petit jour d’aujourd’hui à donner à Celui qui m’appelle pour TOUT JOUR mais comment lui dire oui pour toujours si je ne lui donne pas ce petit jour-ci… Dieu a mille ans pour faire un jour ; je n’ai qu’un seul jour pour faire de l’éternel, c’est aujourd’hui ! (Chapitre du 30 janvier 1990)

Notre mort est incluse dans le don, elle ne nous appartient pas, et donc elle ne peut être risquée que dans le même climat d’Évangile que tous nos autres instants offerts à Dieu au sein de cette communauté monastique à laquelle nous sommes liés d’amour à la vie à la mort ou encore pour le meilleur et l’au-delà du moins bon.

Imagino bastante bien que estamos en la situación de María cuando va a ver a su prima Isabel y lleva en ella un secreto vivo que es todavía el que nosotros mismos podemos llevar, una Buena Noticia viviente. La recibió de un ángel. Es su secreto y es también el secreto de Dios. Y ella no debe saber cómo actuar para revelar ese secreto. ¿Va a decir algo a Isabel? ¿Puede decirlo ella? ¿Cómo decirlo? ¿Cómo se hace? ¿Hay que ocultarlo? Y sin embargo, todo en ella se desborda, pero no lo sabe. En primer lugar, es el secreto de Dios.

Me parece que vivir en la «casa del Islam» es sentir concretamente la dificultad, y por tanto la urgencia mayor, de estas novedades del Evangelio que la Iglesia no ha extraído de su tesoro hasta hace poco: no-violencia práctica, urgencia de la justicia social, libertad religiosa, espiritualidad del diálogo, respeto de la diferencia, sin olvidar la solidaridad con los más pobres, siempre a reinventar. (Septiembre 1989)

Mientras haya un dolor que compartir en el mundo, estaréis aquí, compañeros de la noche y de la duda, de la vigilia y de las lágrimas. La aurora se levantará para los demás; para vosotros, será aún prematura mientras haya un niño en coma, y padres desmoronados para los que el tiempo se ha detenido en la cabecera de un ser que ya no existe. (1977)

Después de la visita de Navidad, me llevó quince días, tres semanas, volver de mi propia muerte. Aceptamos la muerte muy rápido, no os preocupéis, pero para recuperarnos, nos lleva su tiempo. Luego pensé: ¿qué puedo hacer por ellos, por este tipo con el que he tenido este diálogo tan tenso? No puedo pedirle al Señor: mátalo. Pero puedo pedirle: desármalo. Más tarde me dije: tengo derecho a pedir: desármalo, si no empiezo por pedir: desármame y desármanos en comunidad. Esta es mi oración diaria, os la encomiendo sencillamente. (8 de marzo de 1996)